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Resident Flashlight es un fic que se basa en un futuro alterno de EG.

Episodio 1

Había anochecido en la ciudad de Buenos Aires, una noche tranquila, solo alterada por el sonido de un coche marchando por las desérticas calles de la ciudad. En su interior, viajaba plácidamente un joven de cabello azul y ojos de la misma intensidad. Flash K.K Sentry, había llegado desde los Estados Unidos, su rostro no delataba que la idea le agradase demasiado. Estaba molesto por el motivo de su viaje, rescatar a la princesita de turno, Twilight Sparkle.

Cuando se unió a los servicios especiales, deseaba ser todo menos un niñero, a la chica la habían secuestrado cuando salió a encontrarse con unas amigas. El motivo de que Flash estuviera tras su rastro, era por su familia, los Sparkle eran muy influyentes y se encargaron de contratarlo. Al menos le pagarían una gran suma por traerla viva, pero no podía entender el motivo de los secuestradores. No habían pedido rescates, ni se habían contactado para exigir condiciones, simplemente la habían raptado quizás para experimentar con ella.

El coche se detuvo en las inmediaciones de un puerto, Flash decidió bajar para estirarse tras el largo viaje, miró a su alrededor. La ciudad parecía dormir, los edificios estaban muertos y apagados, el movimiento por las calles era nulo. Incluso en una ciudad tan grande aquello era sospechoso, el conductor volvió al auto. Flash volvió a sentarse, al ver su propio rostro preocupado en el espejo, tomó un largo respiro mientras se disponía a hablar. -Esto me da mala espina- declaró el peliazul mientras vigilaba sus alrededores, estaba en un modo de alerta, esperando cualquier peligro. -No creí que el tráfico fuera tan llevadero, por no decir inexistente.- respondió su compañero encendiendo nuevamente el vehículo.

Según las órdenes, debían llegar a un punto de encuentro, ubicado unos pocos metros por delante del puerto. Siguieron por unos veinte minutos, hasta llegar al supuesto punto de encuentro, una mujer los aguardaba de espaldas al asfalto. Era alta, rubia y de cabello largo. -Adelante, galán- bromeó su compañero mientras Sentry salía de su vehículo. Flash no respondió, se mantuvo serio y firme a su posición de agente, caminando hacia la informante. Llevaba su arma a mano, en caso de que surgiera cualquier inconveniente, solo debería extraerla de su cintura.

-Soy Sentry- dijo en un español forzado, no se le daba demasiado bien aquel idioma pero esperaba que su acento no hubiera dificultado la comprensión de las palabras. La mujer se giró, parecía estar temblando, pálida y con varios golpes en su cuerpo. Cayó de rodillas, frente a Flash que tras retroceder unos pasos para hacerle señas a su compañero, se acercó a socorrer a su contacto. -¿Qué ha ocurrido?- preguntó alarmado, haciendo que la mujer reaccione por unos instantes. -Ya vienen, sal de aquí, no debes estar aquí- alarmó la mujer cayendo en un profundo sueño.

El silencio de la muerte se hizo presente, el agente no sabía que pensar, no estaba seguro de a quienes se refería la mujer. La ciudad que anteriormente parecía muerta, lentamente empezó a revivir con el sonido de vidrios rotos y golpes a la distancia. -¿Qué ocurre?- preguntó el compañero de Sentry saliendo el vehículo, pero de repente todo se había calmado. Una advertencia, era todo lo que Flash pudo pensar en ese instante, pero cuando se estaba por dirigir al auto para alejarse de aquel lugar una mano lo sujetó del tobillo.

El agarre fuerte lo hizo girar solo para ver a la mujer que hacía unos instantes había muerto aferrándose a su pie, intentó sacudirse con golpes pero estos poco lograban en la mujer, por lo cual antes de caer por la fuerza que estaba demostrando tomó su arma y efectuó un certero disparo que bastó para destruir el cráneo de la muchacha. -¿Qué era esa cosa?- preguntó su compañero acercándose, la habían visto morir y levantarse de la nada, algo muy poco común que dejaba muchas preguntas. -No tengo idea, pero debemos irnos, ¡Mira, ahí!- señaló el peliazul, las calles se iluminaron con un tenue fulgor naranja, parecía que varias personas se estaban dirigiendo al lugar. No podían enfrentarlos a todos, solo había once balas para una cantidad inexacta de enemigos.

Su compañero observó el pequeño muelle, había una balsa que podían utilizar para estar resguardados, sin pensarlo se echó a correr en dirección al agua, siendo seguido unos segundos más tarde por Flash. -Vamos Sentry, nos largamos- expresó confiado el agente, sin embargo, algo hizo detener a Flash intentó alertarlo pero ya era tarde. Apenas subió al bote, un largo tentáculo que había brotado del agua, atravesó la garganta de su compañero. Flash no había presenciado muerte tan violenta, agonizando el muchacho le arrojó su arma, era su última voluntad, el darle un par de chances extras. Violentamente, fue arrastrado a las profundidades, desapareciendo de la vista de Sentry para siempre, tomó el arma recordando viejas misiones y lo más importante, pensando en como explicar semejante muerte a la familia del fallecido.

No hubo tiempo de llorar su muerte, la turba se acercaba y Flash tomó una dura decisión, montó el vehículo y aceleró a fondo, desviándose de la ruta planeada para evadir a las personas. No lograría demasiado con aquel auto, tenía gasolina para unos treinta kilómetros, el resto debería hacerlo a pie. Coordinó a su GPS para indicarle el camino a un pequeño suburbio de la ciudad, tenía la esperanza de que al hacerlo evadiera a la mayor cantidad de personas posibles.

Episodio 2

Había aparcado cerca de un lugar precario, entre los arbustos, debió dormir en su vehículo para mantenerse sin ser descubierto. El camuflaje de las hojas hizo su trabajo, a la mañana siguiente no lo habían descubierto, sufrió de constantes pesadillas a causa de la muerte de su compañero algo que no podía perdonarse todavía. Cuándo el sol estuvo lo suficientemente alto, bajó sin hacer demasiado alboroto, se escondió debajo del auto y comenzó a espiar lo poco que podía.

Las personas de aquel lugar no hacían demasiado, fumaban, recorrían las calles, hablaban entre ellos. Parecían normales, exceptuando el hecho de su violencia e irascibilidad, cada vez que el conflicto aparecía se comportaban como bestias. No podía esperar que a él lo tratasen bien, luego de que por poco lo mataban en el puerto, se dedicó a contar sus municiones. Tenía once disparos, seguían siendo pocos para la gran cantidad de personas del lugar, al menos quedarían nueve si tenía suerte de acertar todas y cada una de las balas.

Rodó para incorporarse detrás de una pared, notó el olor horrible que aquellas personas portaban, no parecían humanas. Preparó su arma y se dirigió al borde derecho, allí notó a uno distraído y disparó hiriendo su cabeza de gravedad. Pese a esto, el individuo solo retrocedió aturdido, para incorporarse nuevamente y gritar hacía donde estaba -¡Un Forastero!- el grito alarmó a los demás, mientras que Flash no podía salir de su asombro, le había destrozado un ojo y aún así seguía vivo y ahora corría hacía su posición. Disparó una vez más, esta vez en el pecho, el golpe hizo caer al hombre pero este aún se movía por lo cual un tercer disparo fue requerido para asegurarse por completo.

El dolor en su espalda lo hizo girar, una mujer lo había cortado con un cuchillo y junto a ella habían dos adolescentes que lanzaron sus estocadas. Milagrosamente, Flash pudo evadirlas pero el dolor en su espalda lo hizo ir lento, estaba siendo rodeado fácilmente por aquellos individuos. Pateó a la mujer que ahora tenía de frente y se lanzó a correr lo más posible hacía el vehículo, no esperaba escapar ya que no había combustible, si no, un refugio. El dolor se intensificó al correr, apenas pudo trotar hasta el auto, antes de que el dolor le fuera insoportable, buscó entre los compartimientos el auto y se roció la herida con un aerosol. Debía cuidarlo, por lo cual se aseguró de utilizar solo lo necesario.

Las personas se acercaban, rápidamente habían seguido su sangre y ahora estaban alrededor de su auto. No tuvo mucho para pensar, vació el primer cargador aturdiendo a los que estaban a la derecha, antes de escapar por aquella abertura. Los extraños pobladores lo seguían de cerca gritando insultos y otras advertencias al peliazul, solo podía huir, aterrado y esperando no morir en aquel lugar. Se lanzó directo hacia el río sucio que arrastraba diversos materiales de la zona, y pudo ver como los furiosos pobladores se detenían.

El agua, podrida y sucia lo arrastró hacia un lugar mucho más aislado que el de su auto, en el trayecto pudo notar algunos cartuchos de bala sin usarse. Debería probarlos a su suerte, quizás la mitad solo fuera desperdicio, luchó contra la corriente para salir. Contó sus suministros, seis balas sanas y al menos diez que se probarían a su suerte. Tenía ambas pistolas, por lo cual, decidió dejar una como defensa y la otra para pruebas.

Estaba mojado, hediondo y con una herida que había empezado a molestar nuevamente. No tenía rastros de Twilight ni refugio, caminó varios metros, esperando no toparse con otros pueblerinos. Luego de unos pasos, llegó al refugio de un vagabundo, entre las matas y arbustos de la zona cercana al lago sucio. Notó que estaba infectado, o al parecer eso era lo que todos tenían en aquel lugar, por lo cual siendo discreto se acercó por la espalda y lo eliminó de un disparo.

Tenía el refugio, algunas provisiones naturales, como manzanas y peras maduras, junto con unas pocas balas. Había perdido su celular en el rio y no había encontrado otro similar, debía intentar contactarse cuando tuviera la oportunidad. Pero aquel día era suficiente, su herida podía infectarse si no la lavaba con un poco de agua purificada y la trataba como era debido, además no había comido en un día y el cansancio ya se hacía presente en él.

Debería explorar al otro día.

Episodio 3